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Cuando comencé junto a Eva Melchor de El Ritmo de las Mariposas a impartir los talleres para padres, basados en una crianza respetuosa y en el fomento de la comunicación y el autoconocimiento como base para el desarrollo de la inteligencia emocional, nuestro público objetivo estaba claro, padres y madres implicados que están convencidos de que han de crecer día a día junto a sus hijos y que están dispuestos a mirar hacia adentro para tomar conciencia de lo que pueden y deben mejorar para que la relación con sus retoños sobre todo, pero también con sus parejas y el resto de su entorno, sea lo más sana posible.

Por este motivo, los talleres llevaban el título de Padres Conscientes.
(Nuestras más sinceras disculpas desde aquí a las madres solteras y a las parejas formadas por dos mujeres. En ningún momento quisimos dejarlas fuera.
Creemos que hay tantos tipos de familias como personas, pero en ese momento no nos dimos cuenta de que Padres Conscientes podía ser un título limitante.)

A estas alturas ya todos sabemos que la maternidad / paternidad nos pone a prueba no sólo cuestionándonos a nosotros mismos, sino como pareja y como hijos a su vez que somos los padres.
Durante estos dos años y medio que tengo el honor de ostentar el título de madre, he pasado por varias etapas y he vivido y veo día a día el choque en la manera de educar entre padres y madres conscientes y algunos cuidadores, mayormente abuelos y abuelas.

De todos es sabido que la llamada “crisis” por algunos y la mal llamada “conciliación” entre la vida familiar y la laboral (digo mal llamada porque es prácticamente inexistente), ha provocado que muchas familias se vean obligadas a pasar la mayoría del día, y a veces de la noche, fuera de sus casas y por tanto, alejados de sus hijos, con el objetivo de poder llevar un sueldo digno a casa y teniendo que pedir ayuda a los abuelos y abuelas que viven cerca.

Abuelos y abuelas que aunque cansados, ponen su mejor cara ante los nietos que quieren que les empujen continuamente en los columpios o que corran tras la pelota que han lanzado calle abajo.

Abuelos y abuelas que quieren a sus nietos con locura y que pasan la mayoría de su tiempo con ellos privándose de vacaciones y viajes e incluso, en ocasiones, de parte de su pensión.

Abuelos y abuelas a los que les debemos mucho y que sin duda hacen lo que pueden con la información que tienen y la educación que han recibido.

Pero quiero ir más allá, sin culpabilizar, simplemente buscando soluciones.

También son abuelos y abuelas que se permiten consentir a los nietos “porque soy su abuela” o “porque tú ya has criado a tus hijos y la responsabilidad de educar a los nietos es tuya”.

Abuelos y abuelas que en ocasiones hacen “lo que se ha hecho siempre” y “como se ha hecho siempre está bien hecho”.

Esto no sería un problema si se pasara algún fin de semana con ellos o parte de las vacaciones, pero en muchos casos, los abuelos y abuelas actuales están tantas horas con los nietos que se han convertido en educadores propiamente dichos, es decir, son referentes emocionales de primer grado.

¿Y qué ocurre cuando los padres y madres que pretendemos realizar una crianza consciente y diferente muchas veces a “lo que se ha hecho siempre” nos damos cuenta de que esos abuelos que pasan el día con tus hijos están repitiendo los mismos patrones equivocados que utilizaron en tu propia crianza y que en ocasiones todavía resuenan en tus creencias, hábitos o en tu propio carácter?

¿Qué ocurre cuando hacemos las cosas de una manera cuando estamos con ellos y las normas cambian cuando están con los abuelos?

¿Qué coherencia estamos transmitiendo a nuestros hijos?

¿Cómo le decimos al entregado abuelo o abuela que es necesario que cambie ciertas cosas sin que se sientan ofendidos?

¿Cómo influye en la relación de pareja esta situación si el abuelo o abuela que está con el niño continuamente es el padre o la madre de una parte de la pareja?

¿Son conscientes los padres y madres que trabajan todo el día y que cuando llegan a casa sus hijos duermen hasta que punto estas contradicciones pueden hacer mella en el niño?

Por todos estos motivos, creemos que es necesario ampliar los talleres que estamos ofreciendo a cualquier miembro de la familia que esté interesado, pero sobre todo a los abuelos, abuelas y cuidadores principales de los niños para que, haciendo un esfuerzo más si cabe, salgan de su zona de confort para entender y gestionar los cambios generacionales que se están produciendo, para mejorar la comunicación con sus hijos e hijas y por supuesto para tomar conciencia de la importancia de la congruencia a la hora de educar.

El 19 de noviembre, última oportunidad de este año de asistir a los cursos para Familias Conscientes en Salamanca.

Para consultar otras fechas y lugares, puedes ponerte en contacto con nosotros en el correo coachpilar@outlook.com o en el teléfono 699 608 973.

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